Si vendés online, es muy probable que hagas un descuento a quien paga por transferencia. Es la forma más común de esquivar la comisión de la tarjeta: 10% o 15% menos, y la plata te llega entera y al día siguiente.
El descuento funciona perfecto en la tienda. El problema aparece después, cuando ese pedido tiene que salir facturado desde tu sistema de gestión. Y es un problema silencioso: no falla nada, no hay error, el pedido se ve bien. La factura simplemente sale más cara de lo que el cliente pagó.
Dónde vive el descuento (y por qué eso importa)
La intuición dice que un descuento por transferencia baja el precio de los productos. No es lo que pasa.
El descuento no depende del producto: depende de cómo te pagan, y eso se sabe recién en el último paso del checkout. Por eso las tiendas online no lo aplican tocando cada artículo. Lo agregan como una línea de ajuste al pie del pedido, con un nombre tipo "Descuento transferencia bancaria (15%)" y un importe negativo.
Los productos, arriba, quedan al precio de lista. El descuento está abajo, aparte.
Eso está bien desde el lado de la tienda, y es la razón por la que el total del pedido cierra igual. Pero deja una trampa para cualquier sistema que después tenga que leer ese pedido.
La trampa: los cupones sí llegan, el descuento por medio de pago no
Acá hay una asimetría que casi nadie conoce hasta que la sufre.
Cuando aplicás un cupón de descuento, WooCommerce ya lo resta adentro de cada línea de producto. Si el cupón es del 10%, la línea del producto llega con el 10% menos ya calculado. El sistema que la importa no tiene que hacer nada: lee la línea y el descuento está adentro.
El descuento por medio de pago no funciona así. Vive fuera de las líneas, en ese cargo al pie. Un sistema que importe sólo los productos va a ver las líneas al precio de lista y no va a enterarse nunca de que había un descuento.
Dos descuentos que en la pantalla se ven igual, y que llegan de dos formas completamente distintas.
Por qué no se nota hasta el momento de facturar
Acá está lo que hace que el problema tarde en aparecer.
Cuando el pedido entra al sistema como presupuesto o nota de pedido, la cabecera copia el total que dice la tienda. Vos abrís el pedido y ves el total correcto: el que pagó el cliente. Todo bien.
Al confirmarlo como factura, el total se recalcula desde las líneas. Ya no se copia: se suma. Y si el descuento nunca entró como línea, la suma da el precio de lista.
El resultado es una factura más cara que el cobro, y un saldo pendiente exactamente igual al descuento. En una venta que el cliente ya pagó entera, hace días.
Es de los errores más incómodos que hay, porque la cuenta corriente del cliente queda mostrando una deuda que no existe. Alguien lo va a reclamar, o peor: alguien va a llamar a un cliente a cobrarle algo que ya pagó.
Cómo se resuelve bien
La traducción correcta tiene tres partes, y ninguna es obvia.
Uno: el cargo negativo se convierte en el descuento del pedido. No en un descuento inventado ni en un renglón raro: en el mismo campo de descuento global que usarías si lo cargaras a mano desde el sistema. Así se ve en el editor del pedido, se puede revisar, y al facturar se reparte solo entre las líneas.
Dos: el cargo positivo se reparte entre los productos. El interés por cuotas es el mismo mecanismo con el signo al revés. Como no existe un campo de "recargo global", se prorratea proporcionalmente sobre cada línea. Cada producto queda con la parte que le toca.
Tres: los importes hay que pasarlos de bruto a neto. La tienda te manda todo con el IVA adentro. El sistema aplica descuentos y recargos sobre el neto. La conversión no puede hacerse con un 21% fijo, porque un mismo pedido puede tener productos con alícuotas distintas. Lo que sí funciona es usar la proporción entre el neto y el bruto de las propias líneas del pedido: esa proporción es exacta aunque las alícuotas estén mezcladas.
Si querés ver cómo queda esto conectado de punta a punta, está contado en la integración con WooCommerce y en la de Tiendanube.
Los centavos, que son un problema aparte
Hay un detalle que parece menor y no lo es.
El precio unitario se guarda con dos decimales. Multiplicarlo por la cantidad no siempre reproduce el importe exacto que dice la tienda. En un pedido real de cuatro unidades, la cuenta daba dos centavos de más.
Dos centavos no son plata. Pero la tolerancia con la que un sistema decide si una venta está cobrada suele ser de un centavo, así que ese pedido queda con "saldo pendiente" para siempre. Una venta cobrada al 100% que figura impaga, por dos centavos.
La solución es empujar esa diferencia de redondeo a la última línea, para que el total facturado dé exacto contra lo que cobró la tienda.
La regla que conviene dejar escrita
Si queda una diferencia que el sistema no supo explicar —el costo de envío es el caso típico, porque no se representa como una línea de producto— lo correcto es dejarla registrada y no tocarla.
La tentación es acomodar el total con un ajuste para que cierre. Es la peor decisión posible: cuando aparece una diferencia que nadie entiende, taparla la vuelve invisible, y lo que se está facturando es plata que no se sabe de dónde salió. Una diferencia visible se corrige. Una tapada se repite todos los días.
Antes de activar el descuento en tu tienda
Tres cosas que conviene revisar antes de prender un descuento por medio de pago, sobre todo si ya venís facturando desde el sistema:
- Facturá un pedido de prueba con el descuento aplicado y compará el total de la factura contra el total de la tienda. Que coincidan en el presupuesto no alcanza: la prueba real es después de facturar.
- Revisá los pedidos ya facturados que tengan saldo pendiente. Si el saldo da parecido al porcentaje de descuento que ofrecés, ahí está el problema, y son ventas cobradas figurando como deuda.
- Si ya facturaste mal, el camino es la nota de crédito y volver a emitir. No alcanza con editar el pedido: la factura ya salió con CAE y con ese importe.
El descuento por transferencia es una de las herramientas más efectivas que tenés para bajar el costo de cobrar. Sólo hace falta que lo que facturás sea lo mismo que cobraste.